La Cordonada 2026 / Marisol Obrador Yáñez, periodista
Hormigón armado, estructuras metálicas, vigas y cables de acero forman parte de una ingeniería que debe responder a ríos de gran caudal, crecidas, características del terreno y una geografía compleja. Más de 400 puentes sostienen la conectividad de la Región de Aysén. Este reportaje recorre algunas de estas obras para descubrir qué existe detrás de ellas: estudios y soluciones constructivas, historia, comunidades que esperaron durante años por una conexión, generaciones de trabajadores que han hecho posible cruzar de una orilla a otra y habitantes que buscaron sus propias soluciones para no quedar aislados.
La Cordonada · Territorio · Naturaleza · Carbono
Puentes: Ingeniería que conecta la Región de Aysén
Descubre la ingeniería, la historia y el trabajo humano detrás de los puentes de la Región de Aysén. Recorre la revista digital o descarga el reportaje completo en PDF.
Cada vez que cruzamos un puente, pocas veces nos detenemos a pensar en todo lo que hizo posible esa estructura: los estudios que precedieron su diseño, las condiciones del río y del terreno, las normas que debe cumplir, las soluciones que debió encontrar la ingeniería y el trabajo humano que permitió construirla. En la Región de Aysén, ese esfuerzo ha contado con la participación de equipos de la Dirección de Vialidad, empresas constructoras y del Cuerpo Militar del Trabajo del Ejército de Chile, que han contribuido, desde sus respectivos ámbitos, a la construcción de puentes y al desarrollo de la conectividad regional.
En la Región de Aysén, atravesar un puente puede parecer un acto cotidiano, pero muchas de estas obras hicieron posible algo fundamental: comunicar lugares que la propia geografía mantenía separados.
Comprender un puente implica, entonces, mirar más allá de la estructura visible. Antes de que una obra llegue a unir dos orillas existe un proceso de estudios, cálculos y decisiones técnicas que debe responder tanto a las características del lugar como a las exigencias establecidas para este tipo de infraestructura. Conocer esas exigencias permite entender una parte esencial de la ingeniería que sostiene cada cruce.
Antes de cruzar: las normas detrás de un puente
Un puente comienza mucho antes de que aparezcan el hormigón, las vigas o los cables sobre un río. Su diseño exige estudiar el lugar donde será construido, las características del suelo y del cauce, las cargas que deberá resistir y el comportamiento esperado de la estructura frente a distintas condiciones, entre ellas los sismos.
En Chile, una de las principales referencias técnicas para estas obras se encuentra en el Manual de Carreteras de la Dirección de Vialidad del Ministerio de Obras Públicas. Su Volumen N.º 3 contiene el Capítulo 3.1000, «Puentes y Estructuras Afines», mientras documentos oficiales recientes del MOP establecen para su diseño la aplicación de los estándares y normas contenidos en ese capítulo y las disposiciones de AASHTO LRFD Bridge Design Specifications. Los proyectos pueden requerir además otras normas y disposiciones según sus características y emplazamiento.
A medida que avanza el conocimiento de la ingeniería, la normativa también evoluciona. Las modificaciones incorporadas en 2025 al Manual de Carreteras actualizaron aspectos de los Criterios Sísmicos para el Diseño de Puentes en Chile, entre ellos la medición de la velocidad de propagación de ondas de corte, la determinación del período fundamental del suelo, la clasificación de los suelos y la evaluación de la licuación. Son conceptos técnicos que recuerdan algo fundamental: una parte de la seguridad de un puente comienza bajo la superficie, en un terreno que primero debe ser estudiado.
La Dirección de Vialidad cuenta con un Departamento de Puentes que participa en la definición y aplicación de normas y especificaciones técnicas, la revisión y supervisión de proyectos, la inspección de obras, la conservación y rehabilitación de estructuras y el apoyo a labores como sondajes y pilotajes. La institución mantiene un archivo de planos estructurales de puentes del país.
Aplicadas a la Región de Aysén, estas exigencias técnicas adquieren una dimensión particular, porque cada proyecto debe responder a las características del lugar en que se emplaza. La hidrografía regional resulta decisiva: sus ríos presentan grandes caudales, alimentados por las precipitaciones y el deshielo, y pueden experimentar importantes variaciones en el volumen de sus aguas. Entre ellos se encuentra el Baker, cuya cuenca es la segunda más extensa de Chile después de la del Loa y la primera del país por su caudal.
Construir un puente bajo estas condiciones implica mucho más que salvar la distancia entre dos orillas. El caudal, las crecidas, la fuerza del agua, las características del suelo y la extensión que debe alcanzar cada estructura forman parte de un problema de ingeniería que comienza mucho antes de la construcción. Son variables que pasan de la geografía al estudio técnico, del estudio al cálculo y, finalmente, a la obra construida. Es allí donde la norma deja el papel y se encuentra con el territorio.
La geografía permite comprender la magnitud de ese desafío. Ríos, esteros, quebradas y otros cursos de agua atraviesan una extensa red de caminos que debe abrirse paso entre montañas, valles y sectores históricamente aislados. La Carretera Austral, con más de 1.200 kilómetros de recorrido, es quizás su expresión más conocida, pero la necesidad de cruzar el agua y mantener la continuidad vial se extiende por rutas secundarias y caminos rurales de toda la Región de Aysén.
Un puente puede entenderse como la prolongación de un camino: allí donde la geografía interrumpe la ruta, la ingeniería permite restablecer su trazado. En una región atravesada por ríos, esteros y quebradas, la relación entre camino, agua y puente forma parte de la conectividad territorial. La función de estas estructuras, sin embargo, trasciende la continuidad de la red vial y puede significar acceso a salud y educación, traslado de productos, abastecimiento, trabajo o simplemente la posibilidad de desplazarse con seguridad entre localidades y sectores rurales. Detrás de cada estructura está la historia de quienes la proyectaron, la construyeron y la han mantenido en servicio a lo largo del tiempo.
Dimensionar esta infraestructura resulta mucho más sencillo a partir del inventario oficial de la Dirección de Vialidad del Ministerio de Obras Públicas, actualizado al 30 de junio de 2026, que registra 425 puentes en la Región de Aysén, distribuidos a lo largo de su red vial. La cifra permite observar la magnitud de esta red, que forma parte del paisaje, pero cuya importancia se vuelve especialmente evidente cuando una conexión se interrumpe.
Una cifra no alcanza para comprender lo que representan estas obras en el territorio. Cada puente responde a una necesidad, a una época y a determinadas posibilidades de la ingeniería. Algunos reemplazaron antiguas formas de cruzar los ríos; otros acompañaron la apertura de caminos, permitieron conectar comunidades o debieron adaptarse a nuevas exigencias de tránsito y carga. Recorrer algunos de ellos permite observar cómo la infraestructura vial de la Región de Aysén se fue construyendo y transformando junto con el territorio.
Entre los cientos de puentes que atraviesan la Región de Aysén, algunos permiten reconstruir una parte de la historia del territorio. Uno de ellos cruza el río Aysén y une las dos riberas de Puerto Aysén: el Puente Presidente Ibáñez, inaugurado en 1966 y declarado Monumento Histórico en 2002. Su construcción respondió a una necesidad que durante años acompañó a sus habitantes y que quedó registrada en documentos y publicaciones de la época.
La red de puentes de la Región de Aysén no apareció de un momento a otro. Se fue construyendo y transformando junto con los caminos, los asentamientos y las necesidades de conectividad del territorio.
Puente Presidente Ibáñez: antes de la conexión hubo una larga espera
Mucho antes de convertirse en uno de los símbolos de Puerto Aysén, cruzar el río dependía de una balsa. La construcción de un puente era una necesidad para sus habitantes y las dificultades de aquella conexión quedaron registradas en las páginas de El Farellón, periódico que circuló en la entonces provincia de Aysén entre 1962 y 1975 y que documentó parte importante de la vida, las necesidades y los acontecimientos del territorio durante esos años.

Puente Presidente Ibáñez, Puerto Aysén, Región de Aysén. Fotografía: Marisol Obrador Yáñez, 2018.
El 10 de enero de 1963, El Farellón llevó a su portada el título «Dos Acontecimientos dejan de Manifiesto dos Grandes
Necesidades de la Provincia». Una de ellas era el aislamiento provocado por las condiciones climáticas; la otra surgía después de un accidente ocurrido en la balsa de Puerto Aysén, en el que cuatro personas perdieron la vida. El periódico utilizó aquel episodio para insistir en la urgencia de terminar el puente sobre el río Aysén. La inquietud quedó expresada directamente en sus páginas.
«¿Por los años que quedan para terminar el famoso puente colgante que debería haber sido terminado el año 1957?»
La preocupación continuó apareciendo en sus páginas. En mayo de 1964, una editorial volvió sobre la situación de la balsa después de que esta se hundiera cuando dos camiones terminaban de cruzar. El Farellón la describía entonces como el «único y exclusivo nexo de comunicación por vía marítima» entre una importante zona de la provincia y el resto del país, mientras las obras del puente seguían avanzando.
Meses después, las noticias comenzaron a registrar avances concretos en la estructura. El 7 de noviembre de 1964, El Farellón informaba:
«El famoso puente sobre el Río Aisén, desde la semana pasada, tiene ya el primer cable de acero tendido entre las torres de las opuestas riberas.»
El Farellón, 7 de noviembre de 1964.
Solo una semana después, el periódico daba cuenta de un nuevo avance:
«De los 16 cables de acero que sostendrán el enorme peso del puente sobre el río Aysén, cuatro han sido ya colocados.»
El Farellón, 14 de noviembre de 1964.
El 14 de enero de 1966, El Farellón anunciaba la llegada del presidente Eduardo Frei Montalva a la entonces provincia de Aysén. Entre las actividades programadas para su visita, el periódico señalaba la inauguración del puente sobre el río Aysén.
Una obra de ingeniería sobre el río Aysén
Aquellos cables que El Farellón comenzó a registrar en noviembre de 1964 formaban parte de una estructura de dimensiones poco habituales para la infraestructura regional de aquellos años. El Puente Presidente Ibáñez fue concebido como un puente colgante, apoyado sobre bases de hormigón armado y estructurado mediante dos grandes arcos metálicos de 25 metros de altura. Su estructura metálica fue proyectada y construida por Krupp Rheinhausen, en Alemania.
El sistema está compuesto por ocho cables de acero por cada lado, desde los cuales cuelgan 22 tirantes que sostienen dos vigas rigidizadoras y una serie de travesaños enrejados. Sobre ellos descansa la losa de la vía, de siete metros de ancho y construida en hormigón armado aligerado. Las torres, también de acero y arriostradas transversalmente en su parte superior, transmiten las cargas hacia fundaciones de hormigón armado. En total, el puente alcanza los 210 metros de longitud.
Las obras comenzaron en 1961, durante el gobierno siguiente al de Carlos Ibáñez del Campo, quien había impulsado la iniciativa. En 1966, el puente fue inaugurado por el presidente Eduardo Frei Montalva. Su puesta en servicio permitió consolidar la conexión terrestre entre Puerto Aysén, el interior de la región y la actividad portuaria que se había desplazado hacia Puerto Chacabuco.

Fuente técnica y plano: Consejo de Monumentos Nacionales. Infografía: La Cordonada. Fotografías: Marisol Obrador Yáñez, 2018.
Con el paso de los años, la obra adquirió valor patrimonial. El 26 de febrero de 2002 fue declarada Monumento Nacional en la categoría de Monumento Histórico, condición ratificada mediante el Decreto Exento N.º 312, del 17 de abril del mismo año. En 2010 fue escogida como «Ícono Bicentenario» de la Región de Aysén.

Vista inferior del Puente Presidente Ibáñez, sobre el río Aysén. La perspectiva permite observar el entramado metálico que sostiene la vía y parte de la complejidad estructural del puente, inaugurado en 1966. Fotografía: Marisol Obrador Yáñez, 2018.
La historia de un puente no termina con su construcción. Las estructuras requieren inspección, conservación y, con el paso del tiempo, intervenciones que respondan al desgaste de sus componentes y a las condiciones en que continúan prestando servicio. En el caso del Puente Presidente Ibáñez, el corte de uno de los cables del lado sur, ocurrido a fines de 2025, obligó a restringir el tránsito y dio paso a un proyecto de conservación por emergencia.
De acuerdo con la programación del proyecto, la primera etapa de estos trabajos contempla el cierre total al tránsito vehicular a partir del 4 de diciembre de 2026, por un período estimado de ocho meses. Durante la intervención, la conexión vehicular entre las riberas norte y sur de Puerto Aysén se realizará mediante una ruta alternativa que considera el paso por el Puente Dun.
La existencia de esta alternativa responde a una necesidad distinta. Medio siglo después de la inauguración del Puente Presidente Ibáñez, el transporte de carga y la circulación de vehículos pesados planteaban un nuevo desafío: ya no se trataba solamente de unir las riberas del río Aysén, sino de disponer de una conexión que evitara el paso de este tipo de vehículos por el interior de Puerto Aysén.
Nuevos puentes para nuevas necesidades
El Puente Dun y la Variante Aysén o bypass fueron inaugurados en julio de 2016. La nueva vía permitió desviar este tipo de tránsito fuera de la ciudad. En aquella oportunidad, el Ministerio de Obras Públicas señaló que la obra contribuiría a prolongar la vida útil del Puente Presidente Ibáñez. La inversión destinada al puente y a la variante alcanzó aproximadamente los $13 mil millones.

Puente Dun y Variante Aysén, Puerto Aysén, Región de Aysén. Fuente: Ministerio de Obras Públicas, 2016.
El Puente Dun tiene 231 metros de longitud, una calzada de nueve metros de ancho y pasillos peatonales de dos metros a ambos lados. Su estructura se apoya sobre cuatro vigas de hormigón. El proyecto contempló accesos al puente, aceras peatonales, sistemas de saneamiento y evacuación de aguas, iluminación y elementos de seguridad vial.
Antes de los grandes puentes
Mucho antes de que la red vial de la Región de Aysén alcanzara la extensión que conocemos, cruzar un río, una quebrada o un desfiladero podía convertirse en una de las mayores dificultades para desplazarse por el territorio. Las fotografías conservadas durante décadas permiten observar una etapa en que abrir una ruta significaba buscar soluciones con los recursos disponibles y enfrentar directamente una geografía que imponía sus propias condiciones.

Construcción del antiguo puente sobre el río Chacabuco, que comunicaba Entrada Baker con El Manzano y Puerto Bertrand, Región de Aysén. Archivo Danka Ivanoff Wellmann / «Aysén en imágenes».
Una parte de ese pasado permanece en imágenes reunidas y difundidas por la historiadora y escritora aisenina Danka Ivanoff Wellmann, quien ha dedicado gran parte de su trayectoria a investigar la historia regional, con especial atención al proceso de colonización, la cuenca del lago General Carrera y el entorno del río Baker. Entre sus publicaciones se encuentra Lucas Bridges. El señor del Baker, obra publicada en 2004. Ivanoff mantiene «Aysén en imágenes», grupo público en Facebook donde comparte fotografías y documentos visuales de distintos lugares de la región, procedentes de archivos personales, familiares y colecciones que le han sido confiadas.
Algunas fotografías muestran vehículos atravesando directamente los ríos. Una de ellas corresponde al cruce del río Jeinimeni a comienzos de la década de 1940, cuando, según recuerda Ivanoff, el cauce podía alcanzar una extensión considerable y todavía no estaba dividido en varios brazos. Otras imágenes permiten observar una etapa diferente: la construcción de estructuras destinadas a hacer posibles esos cruces.
En la cuenca del Baker se conservan registros de antiguos puentes asociados por Ivanoff a Lucas Bridges. Entre ellos aparecen el puente sobre el río Chacabuco, que permitía comunicar Entrada Baker con El Manzano y Puerto Bertrand, y el puente Los Ñadis. Las fotografías muestran trabajadores, estructuras de madera y sistemas de cables levantados en medio de un territorio donde la propia geografía determinaba buena parte de las dificultades de la obra.
Las estructuras, los materiales y las técnicas cambiarían con el tiempo, pero la necesidad que impulsaba aquellas obras seguiría siendo la misma: encontrar una manera segura de conectar lugares separados por el agua y la geografía.
Las fotografías históricas permiten observar cómo se resolvían los cruces y se levantaban puentes en distintos puntos de la Región de Aysén.

«Sacamos a la gente del aislamiento»
Los puentes pueden describirse por su longitud, sus materiales, el tipo de estructura o la capacidad de carga para la que fueron diseñados. Detrás de esas características existe un trabajo menos visible: el de quienes participan en su construcción, instalación, conservación y reparación, muchas veces desplazándose hacia sectores apartados de la Región de Aysén.
En la Dirección de Vialidad del Ministerio de Obras Públicas (MOP), esa labor ha generado una experiencia que se transmite entre generaciones. Las trayectorias de Eladio Maripillán Catelicán y José Alfonso Paredes Chiguay permiten observar ese proceso desde dentro y muestran cómo el conocimiento técnico y el aprendizaje en terreno se construyen durante años de trabajo en distintos puntos de la Región de Aysén.
Eladio Maripillán: el oficio de construir puentes
Para Eladio Maripillán Catelicán, construir un puente significa mucho más que montar una estructura sobre un río. Su oficio se formó recorriendo la región, muchas veces en lugares donde llegar al sitio de trabajo era parte del desafío. En sus primeros años en Vialidad había sectores sin caminos y los equipos debían avanzar a caballo; los propios pobladores facilitaban animales para trasladar herramientas y materiales hasta las faenas.

Trabajos en puente del sector Pangal, Región de Aysén. Imagen extraída de video facilitado por Eladio Maripillán Catelicán, 2026.
Ingresó a la Dirección de Vialidad después de realizar el servicio militar y aprendió el trabajo de puentes junto a funcionarios con mayor experiencia. Tránsito Oyarzún, Emilio Chancureo, Víctor Cheuqueman y Juan Vera forman parte de esa memoria. Con ellos adquirió conocimientos que no provenían solamente de manuales o planos, sino de años de trabajo en terreno.
En una entrevista realizada en 2018 para este reportaje, cuando llevaba cerca de tres décadas en la institución, Maripillán estimaba haber participado en alrededor de 200 puentes en distintos puntos de la Región de Aysén. Su experiencia incluía estructuras de madera, puentes mecano y trabajos de conservación y reparación. Aun sin ser ingeniero, los años de oficio le permitían participar en la búsqueda de soluciones constructivas junto a los profesionales responsables de los proyectos.
Su manera de explicar ese trabajo era sencilla:
«Es emocionante cuando le dejas a una colectividad un puente para que puedan transitar, sientes una emoción interna, a pesar de que es tu trabajo, es lo que tienes que hacer. No se les olvide que reciben un sueldo, sobre todo para hacer algo para y por la comunidad».
En 2026, Maripillán continúa trabajando en la Dirección de Vialidad. A sus 61 años, está a cargo de la Unidad de Puentes de la Provincia de Aysén, un equipo especializado que se desplaza hacia otras provincias cuando las obras requieren su experiencia. Explica que parte de los trabajos que antes requerían apoyo de empresas privadas ahora pueden ser ejecutados directamente por Vialidad, de acuerdo con los proyectos elaborados por los profesionales de la institución.
Durante estas décadas cambiaron las estructuras. Maripillán recuerda una época marcada por los puentes de madera y explica que muchas de esas estructuras fueron reemplazadas con el tiempo. Algunas permanecen en servicio, entre ellas puentes que combinan madera con otros elementos constructivos. El uso de los puentes modulares o mecano igualmente evolucionó: si antes podían instalarse como una solución provisoria mientras se construía una obra definitiva, señala que muchos se instalan para permanecer en servicio, aprovechando, entre otras características, la rapidez de su montaje.
La experiencia acumulada por la unidad permite trabajar con distintos sistemas de puentes modulares. Maripillán identifica tres tipos utilizados en la Región de Aysén —Acrow, Mabey y Waagner-Biro— y explica que cada uno presenta particularidades que los trabajadores deben conocer. Cuando estas estructuras son adquiridas, señala, especialistas de las empresas proveedoras capacitan a quienes deberán trabajar con ellas.
Antes de montar una estructura hay que comprender el lugar donde deberá sostenerse. Uno de los conceptos que utiliza Maripillán para explicarlo es la luz: la distancia que debe salvar el puente entre sus puntos de apoyo. Según su experiencia, una estructura modular de un solo tramo puede alcanzar hasta unos 60 metros; cuando la distancia es mayor, el proyecto puede requerir apoyos intermedios u otra solución estructural. Las crecidas máximas, el caudal del río y las condiciones de fundación forman parte de los antecedentes que deben estudiarse. En determinados terrenos, explica, es necesario hincar pilotes hasta alcanzar un estrato resistente y luego integrarlos a las estructuras de hormigón que recibirán el puente.
Detrás de esa evolución técnica hay una continuidad: el oficio se transmite. La unidad ha incorporado nuevos trabajadores y Maripillán reconoce en ese proceso algo que él mismo experimentó cuando comenzó. Quienes acumulan años de trabajo enseñan a quienes llegan. El conocimiento adquirido entre ríos, caminos y estructuras pasa así de una generación de trabajadores a otra.
Esa experiencia se refleja incluso en la manera de conducir al equipo. Antes de comenzar una faena, Maripillán conversa con los trabajadores sobre las tareas del día y procura saber cómo se encuentran. Considera que conocer el estado de ánimo de quienes realizan labores que requieren concentración forma parte de su responsabilidad y de la prevención de accidentes. Para él, más que ejercer una jefatura, se trata de liderar un equipo.
Cuando se le pregunta por el puente más importante de su trayectoria, le resulta difícil escoger uno. La dimensión de la obra no determina necesariamente su valor. Para Maripillán, todos tienen importancia porque detrás de cada estructura puede existir una familia, un sector rural o una comunidad que necesitaba una conexión.
Su mirada prácticamente no ha cambiado. En 2018 hablaba de la emoción de dejar un puente para que una comunidad pudiera transitar. En 2026 vuelve al mismo punto: terminar una obra significa sacar a personas del aislamiento y permitirles acceder con mayor seguridad al lugar donde viven.
Alfonso Paredes: tres generaciones vinculadas a Vialidad
En octubre de 2018, durante un recorrido en busca de historias vinculadas a los puentes de la Región de Aysén, entrevisté a José Alfonso Paredes Chiguay, quien entonces llevaba quince años trabajando como operario de puentes en la Dirección de Vialidad de Puerto Aysén. Integraba la cuadrilla dirigida por Eladio Maripillán y es la tercera generación de su familia vinculada a la institución: su abuelo y su padre trabajaron allí antes que él.

Cuadrilla de Puentes de la Dirección de Vialidad durante trabajos en terreno, Región de Aysén. Fuente: José Paredes Chiguay.
Su experiencia le permitía comparar distintas épocas del trabajo en terreno. Recordaba las condiciones que habían enfrentado su abuelo y su padre y reconocía los cambios que facilitaron los desplazamientos y las faenas. El oficio seguía exigiendo recorrer enormes distancias: la cuadrilla podía trasladarse desde Palena hasta Candelario Mancilla y debía estar disponible ante situaciones que afectaran caminos y puentes.
Paredes consideraba que el resultado de ese trabajo se hacía visible cuando el puente comenzaba a ser utilizado. «Sacamos a la gente del aislamiento», señalaba al describir lo que significaba terminar una obra y observar cómo una nueva conexión podía cambiar la vida cotidiana de quienes habitaban esos sectores. La llegada de vehículos, el desplazamiento de las familias o algo tan sencillo como ver a los niños transitar en bicicleta formaban parte de esos cambios.
En 2026, Paredes continúa en Vialidad, aunque ya no trabaja directamente en la construcción de puentes. Estudió Técnico en Construcción de Obras Civiles en el Campus Patagonia de la Universidad Austral de Chile, en Coyhaique, y desempeña funciones administrativas y técnicas.
Cuando la necesidad construye el puente
No todos los puentes de la Región de Aysén nacieron como parte de una obra vial planificada por el Estado. En sectores rurales, la necesidad de atravesar un río llevó a sus propios habitantes a buscar soluciones para conectarse con los caminos, trasladar productos y sostener la vida cotidiana. En el valle del río Risopatrón, la historia de Santos Altamirano Monje permite observar esa otra dimensión de la infraestructura regional.

Santos Altamirano Monje junto al puente Alfonso Altamirano, sobre el río Risopatrón, Región de Aysén. Fotografía facilitada y autorizada por Santos Altamirano Monje.
Su familia llegó al sector durante la década de 1950. Durante años, la conexión con la carretera dependió de una pasarela de madera construida por el propio Santos. Por ella cruzaban personas y se trasladaban leña, mercadería y productos del campo.
La siguiente obra sería considerablemente mayor: un puente de madera de aproximadamente 50 metros. Santos lo diseñó, lo construyó y le dio el nombre de su padre, Alfonso Altamirano.
«No soy ingeniero, no soy arquitecto, no soy maestro, pero sí he diseñado y he construido mis cosas», recuerda.
La construcción de aquel puente contó con apoyo público. Santos señala que recibió recursos a través del DFL 15, equivalentes al 20 % de la inversión, y que la obra contó con supervisión vinculada a Obras Públicas. La estructura permitió mejorar una conexión que durante años había dependido de soluciones levantadas por la propia familia.
La historia de ese proyecto quedó registrada en los documentos que Santos conserva. El 21 de junio de 2004 recibió una carta del entonces presidente de la República, Ricardo Lagos, referida a la construcción del puente sobre el río Risopatrón, entre Puyuhuapi y La Junta. En ella se reconoce su «trabajo, compromiso y esfuerzo» y la perseverancia que le permitió concretar «su sueño de veinte años».

Carta enviada a Santos Altamirano Monje por el entonces presidente Ricardo Lagos, el 21 de junio de 2004, en reconocimiento a su trabajo y perseverancia para concretar el puente sobre el río Risopatrón. Imagen facilitada por Santos Altamirano Monje.
Santos conserva la carta junto con fotografías que documentan ese proceso. A más de 20 años de la construcción de ese puente, él y su familia impulsan en el mismo sector una nueva obra sobre el río Risopatrón.
La nueva estructura se levanta en un punto donde el cauce alcanza aproximadamente 40 metros de ancho. Según explica Santos, el puente utilizará vigas metálicas y elementos provenientes de pasarelas de pisciculturas, sobre los cuales se dispondrá madera para conformar y dar rigidez al tablero. Al momento de la entrevista, las vigas y los cabezales ya se encontraban instalados.
La nueva obra vuelve a reunir iniciativa familiar y colaboración institucional. Obras Públicas facilitó las vigas para la estructura; una empresa contratada ejecuta los trabajos que requieren maquinaria y personal especializado en soldadura, hormigón y estructuras metálicas. Santos y su familia aportan el resto de los materiales.

Construcción del nuevo puente sobre el río Risopatrón, Región de Aysén. La imagen muestra la instalación de las vigas metálicas y parte de los apoyos de la estructura. Imagen facilitada por Santos Altamirano Monje, 2026.
El nuevo puente no servirá exclusivamente a la familia. Santos explica que existe una servidumbre que permite el acceso a otros pobladores del sector. La estructura facilitará el desarrollo de actividades turísticas en el valle. Entre ellas se encuentra la Fiesta del Mate, encuentro dedicado a recuperar costumbres, herramientas y formas de vida vinculadas a los pioneros.
Historia y evolución de los puentes
La infraestructura de puentes de la Región de Aysén no permanece estática. Nuevas necesidades de conectividad, capacidad de carga y seguridad vial plantean desafíos a estructuras construidas en distintas etapas del desarrollo vial regional. Los puentes Palena y Rosselot, ubicados en la Ruta 7, en el extremo norte de la región, permiten observar este proceso.
El proyecto contempla la reposición del puente Senador Exequiel González, sobre el río Palena, de 200 metros de longitud, y del puente Senador Sergio Sepúlveda C., sobre el río Rosselot, de 160 metros. Ambos se encuentran en la Ruta 7, en la comuna de Cisnes. Las nuevas estructuras tendrán una capacidad máxima de 45 toneladas, frente a las 32 toneladas de los puentes existentes.
Desde el punto de vista constructivo, las obras consideran fundaciones profundas con cuatro pilas por cada cepa, de 1,5 metros de diámetro y ejecutadas en hormigón armado. El sello de fundación se sitúa aproximadamente a 22,25 metros en el lecho. La estructura contempla cuatro vigas metálicas de sección variable y un tablero de hormigón armado. El diseño considera pasillos de siete metros, bermas de 1,5 metros a cada lado, barreras de contención vehicular y pasillos peatonales de 1,5 metros con sus respectivas protecciones.
La inversión destinada a la reposición de ambos puentes alcanza los $89 mil millones, según información de la Dirección de Vialidad del Ministerio de Obras Públicas. De acuerdo con la programación del proyecto, su finalización está prevista para el primer semestre de 2029.
La construcción de las nuevas estructuras no significará la desaparición de los antiguos puentes colgantes. A solicitud de la comunidad, estos permanecerán en el sector como parte de la historia de la Región de Aysén. En un mismo lugar convivirán así distintas etapas de la infraestructura vial: los puentes que durante años sostuvieron la conectividad y las nuevas estructuras proyectadas para responder a mayores exigencias de carga, seguridad y circulación.
Los puentes seleccionados en este reportaje representan apenas una parte de las más de 400 estructuras registradas en la red vial de la Región de Aysén. Sus historias permiten comprender que detrás de cada cruce existe mucho más que una solución de ingeniería. Cada puente responde a un lugar, una necesidad y un momento determinado: algunos guardan la historia de comunidades que esperaron durante años; otros, la experiencia de trabajadores, antiguos caminos y soluciones técnicas concebidas para enfrentar las condiciones del territorio.
Las fotografías históricas muestran vehículos atravesando directamente los ríos y trabajadores levantando estructuras con los medios disponibles. Décadas más tarde, los materiales, las normas y las técnicas han cambiado, pero la geografía continúa planteando la misma pregunta: cómo mantener conectados lugares separados por el agua, las montañas y las grandes distancias.
Construir un puente no pone fin al desafío. Mantenerlo en servicio exige inspeccionarlo, conservarlo y repararlo; cuando las necesidades cambian, puede requerir su reemplazo o la construcción de nuevas alternativas. Es un proceso permanente en un territorio donde la infraestructura debe responder a las condiciones de la geografía y a las necesidades de quienes lo habitan.
Porque antes de que existiera un puente, siempre existió la necesidad de llegar a la otra orilla.
Los puentes de la Región de Aysén adoptan distintas formas, materiales y soluciones constructivas, determinadas por la época, el lugar y las necesidades de conectividad. Esta selección reúne cuatro estructuras que permiten observar parte de esa diversidad y las maneras en que la ingeniería ha respondido a las condiciones del territorio.

Puente Senador Exequiel González, sobre el río Palena, comuna de Cisnes, Región de Aysén. Fuente: Google Maps, imagen de agosto de 2025.
Puente Senador Sergio Sepúlveda C., sobre el río Rosselot, comuna de Cisnes, Región de Aysén. Fuente: Google Maps, imagen de agosto de 2025.
Puente Augusto Grosse sobre el río Mayer, Región de Aysén. Fuente: Google Maps, imagen de marzo de 2025.
Puente Los Palos, sobre el río Pangal, Puerto Aysén, Región de Aysén. Fuente: Google Maps, imagen de abril de 2025.
Fuentes consultadas
Ministerio de Obras Públicas – Dirección de Vialidad: inventario y cartografía oficial GEOMOP, actualización al 30 de junio de 2026; Departamento de Puentes; Manual de Carreteras, Volumen N.º 3, Capítulo 3.1000 «Puentes y Estructuras Afines» y sus modificaciones; antecedentes del Puente Dun y Variante Aysén; conservación del Puente Presidente Ibáñez; proyecto de reposición de los puentes Palena y Rosselot y antecedentes técnicos difundidos por la Dirección de Vialidad y la Seremi de Obras Públicas de la Región de Aysén.
Ministerio de Obras Públicas de Chile (@mop_chile), X: publicación institucional utilizada como fuente del material gráfico del Puente Dun.
Consejo de Monumentos Nacionales: antecedentes históricos, constructivos y patrimoniales del Puente Presidente Ibáñez.
Biblioteca del Congreso Nacional de Chile: antecedentes geográficos e hidrográficos de la Región de Aysén utilizados para la caracterización de sus ríos y cuencas, incluida la cuenca del río Baker.
El Farellón (1962–1975): ejemplares originales correspondientes a las ediciones del 10 de enero de 1963, 16 de mayo de 1964, 7 y 14 de noviembre de 1964 y 14 de enero de 1966. Archivo consultado con autorización del Vicariato Apostólico de Aysén.
Fundación Manquehue: «Mujer patagona e historiadora: Danka Ivanoff Wellmann», reseña biográfica utilizada para contextualizar la trayectoria de la historiadora y escritora aisenina y su trabajo de investigación sobre la historia regional.
Danka Ivanoff Wellmann: antecedentes históricos y material fotográfico difundido en «Aysén en imágenes». Autorización para la utilización del material otorgada directamente a Marisol Obrador Yáñez por correo electrónico, septiembre de 2026. Las fotografías se presentan con sus respectivos créditos de procedencia.
Google Maps: imagen del Puente Augusto Grosse, sobre el río Mayer, Región de Aysén, correspondiente a marzo de 2025. Utilizada como fotografía de portada del reportaje en el sitio web de La Cordonada.
Entrevistas y testimonios
Eladio Maripillán Catelicán — entrevistas realizadas en 2018 y 2026. Dirección de Vialidad, Ministerio de Obras Públicas. Antecedentes sobre construcción, instalación, conservación y reparación de puentes, sistemas modulares y experiencia de trabajo en terreno en la Región de Aysén.
José Alfonso Paredes Chiguay — entrevista realizada en 2018 y actualización de antecedentes en 2026. Dirección de Vialidad, Ministerio de Obras Públicas. Testimonio sobre trabajo en terreno, construcción de puentes y conectividad de sectores aislados.
Santos Altamirano Monje — entrevista realizada en 2026 y archivo familiar. Antecedentes sobre la antigua pasarela, el puente Alfonso Altamirano y la construcción de una nueva estructura sobre el río Risopatrón; fotografías y carta enviada por el entonces presidente de la República Ricardo Lagos, fechada el 21 de junio de 2004.
Descubriendo un territorio fascinante.
Región de Aysén
